Memoria viva de una lucha por conservar nuestra identidad
Nda u’ada / Tlacametl

El Maguey es un símbolo de México. Desde el principio de los tiempos ha sido fundamental para el desarrollo de la cultura mesoamericana. Los invasores lo llamaron “árbol de las maravillas”. No ha existido en nuestra nación artista plástico que no haya sucumbido a la tentación de plasmar un maguey. Con sus pencas y quiote se construyen casas, se teje ropa, se preparan alimentos; en sus entrañas vive el ocuili, el gusanito, el chinicuil, bocado milenario; de su corazón mana el elixir de vida mexicano por excelencia: el aguamiel, aquel con el que los creadores decidieron llenar de placer a los hombres llamándolo octli, el pulque. Hoy el maguey está en peligro de extinción, sin embargo comunidades otomíes y nahuas de Hidalgo, Tlaxcala y Morelos lo veneran y sobreviven gracias a sus bondades. Maguey rescata la memoria viva de una lucha por conservar nuestra identidad y nuestro cordón umbilical con esta tierra.